21/3/08

IN A SILENT WAY (1970)


Columbia.

Edición: 1970.

Estilo: Jazz-Rock; Fusion.

Santiago Tadeo Cervera,

www.ACIDJAZZHISPANO.com

Miles Davis, antes incluso de ser una estrella, pudo siempre grabar con los mejores intérpretes de momento. Primero porque los grandes lo elegían a él, y a partir de los 50, porque él era el grande que llamaba a los que consideraba los más destacados músicos de cada instrumento. Del mismo modo que de los diversos conjuntos de Louis Armstrong salieron algunos de los más importantes jazzmen, las formaciones que Miles Davis juntaba para sus sesiones en estudio pueden considerarse all-stars del jazz. Quizá el caso más recordado sea el de John Coltrane, que antes de revolucionar la música con su free-jazz estuvo algunos años grabando con el genial trompetista, pero el saxofonista no fue el único que iba a adquirir prestigio junto a Davis antes de empreder una brillante carrera discográfica como líder de su proprio conjunto. En In a silent way, por ejemplo, figuran tres de los más grandes pianista (Chick Corea, Herbie Hancock y Joe Zawinul), el guitarrista por antonomasia de los 70 (John McLaughlin), un gran saxofonista (Wayne Shorter)… y así con los ocho músicos que acompañaron a Davis en la grabación de este álbum. Con un elenco tan impresionante como este, no es extraño que el resultado sea una obra tan brillante, innovadora y magistral como In a silent way.

In a silent way probablemente sea el disco más colectivo del trompetista. No quiero decir que los demás no lo sean, porque en algunos de sus trabajos la autoría debe ser compartida con Gil Evans, y siempre ha contado con grandes intérpretes. No obstante, aquí es dónde más evidente y determinante es la aportación de todos los músicos que participaron en la grabación. Davis no es el único protagonista, la trompeta no destaca más que el resto de instrumentos, todos (salvo el batería y el contrabajista, aunque su contribución sea también excelente) tienen la oportunidad de lucirse con sus solos. En las dos largas piezas de In a silent way (en las que, de nuevo, como en Bitches brew, el trabajo de post-producción de Teo Macero fue muy importante, como si se tratase del noveno intérprete), asistismos a un diálogo sin palabras de los ocho músicos, vemos cómo Davis recoge una idea de Corea, o como McLaughlin actúa por oposición a Hancock, o Tony Williams marcar un ritmo constante durante un largo fragmento creando así un espacio libre en el que se mueve Zawinul. Y así, con todos estos juegos y otros muchos que contemplamos deslumbrados, estos ocho talentosos intérpretes crearon una música bella e innovadora, la continuación perfecta a Bitches brew, es decir, otro disco imprescindible para todo amante de la buena música.

Formación:

Miles Davis: trompeta.
Dave Holland: contrabajo.
Tony Williams: batería.
John McLaughlin: guitarra.
Chick Corea: piano eléctrico.
Herbie Hancock: piano eléctrico.
Joe Zawinul: piano eléctrico y órgano.
Wayne Shorter: saxo tenor.
Teo Macero: producción.

Este es el tracklist del CD:

1. Shhh – Peaceful. 18.03
2.
In a silent way/It’s about that time. 19:57

Duración total: 38:00

DEGÚSTALO AQUÍ

26/1/08

Textos de Santiago Tadeo Cervera, de http://www.acidjazzhispano.com/.


Kind of blue es el álbum más emblemático y mejor conocido de la historia del jazz, la obra maestra de entre las obras maestras de ese genio llamado Davis. Es una enorme puerta abierta al jazz, un trabajo que habrá convertido definitivamente a la mayoría de sus oyentes: dudo mucho que alguien, con un mínimo de sensibilidad, lo escuche y no sienta deseos de descubrir el resto de la discografía del jazzmen. Y es que Kind of blue es enormemente accesible, mucho más de lo que se podría pensar cuando uno lee el calificativo de “mejor disco de la historia del jazz”, de “obra definitiva” o de “clásico inmortal”. Aquí no estamos ante una obra experimental, compleja, ni ante los más osados trabajos de free-jazz. Esta es, por el contrario, una delicia, incluso para los oídos de los más profanos en el estilo, que se saborea y disfruta sin ningún esfuerzo, prácticamente sin que uno se dé cuenta. La música de Kind of blue se desliza con la misma suavidad y armonía que la trompeta de Davis por los seis temas aquí incluidos.

Cómo no rendirse ante el encanto de un álbum en el que podemos escuchar piezas como So what, con el que posiblemente sea el diálogo más memorable entre contrabajo y piano, como Blue in green o All blues, en los que dieron voz a la tristeza, a la melancolía, pero también a la belleza, o como Flamenco sketches, esa declaración de amor del trompetista por la música de raíz española. En Kind of blue Davis lleva a un extremo hasta entonces nunca conocido su prodigioso melodismo, su personal estilo interpretativo, pero no se puede monopolizar la atención sobre él, porque en el estudio de reunió (en dos sesiones de grabación: el 2 de Marzo y el 22 de Abril de 1959) una de las mejores formaciones que ha conocido el jazz, con, entre otros, John Coltrane, Julian "Cannonball" Adderley, Paul Chambers y Bill Evans. Este último ofrece todo un recital de ritmo al piano, convirtiéndose en una pieza angular del resultado final. De hecho, el único corte en el que no participa, Freddie freeloader, es el que menos poder de atracción tiene. Kind of blue, además, está considerado como el referente del jazz modal (y fue uno de los primeros), creando una nueva forma de improvisar (y en este punto cabe recordar que ninguno de los temas del disco había sido previamente ensayado antes de entrar en el estudio, sino que surgieron de la improvisación).

Kind of blue es uno de esos álbumes que pueden ser redescubiertos una y otra vez, de los que no merece la pena guardar de nuevo en la estantería porque muy pronto se va a sentir la necesidad de volverlo a escuchar. Es, sin duda, un disco indispensable en cualquier colección de jazz.

Formación:
Miles Davis: trompeta.
Julian "Cannonball" Adderley: saxo alto.
John Coltrane: saxo tenor.
Wynton Kelly: piano.
Bill Evans: piano.
Paul Chambers: contrabajo.
Jimmy Cobb: batería.

Este es el tracklist del CD:

1. So what. 9:25
2. Freddie freeloader. 9:49
3. Blue in green. 5:37
4. All blues. 11:35
5. Flamenco sketches. 9:26
6. Flamenco sketches [alternative take]. 9:31

Duración total: 55:25
LINK 1ª PARTE

LINK 2ª PARTE

Contraseña / Password: ajiger

Ascenseur pour l'échafaud. (Soundtrack, 1957).


Texto de http://www.tomajazz.com/

Corría el año 1957, y Miles Davis estaba en el entonces punto culminante de su carrera, tras haber grabado el año anterior las sesiones de su primer gran quinteto (con John Coltrane) y, en el presente, haberse enfrentado a una original formación orquestal a cargo de Gil Evans en Miles Ahead.

La popularidad de Miles en Europa era cada vez mayor, y a finales de año fue invitado a ofrecer una serie de conciertos en París a cargo de un combo en su mayoría local que conformaban Barney Wilen (saxo tenor), René Urtreger (piano), Pierre Michelot (contrabajo) y el americano Kenny Clarke (batería). Cuando el trompetista llegó al aeropuerto parisino allí se encontraba esperándole uno de sus mayores fans: el director de cine Louis Malle. Malle estaba trabajando en su largometraje L’Ascenseur por L’Echafaud ("Ascensor hacia la horca"), y aprovechó la visita de Davis para solicitarle grabar la banda sonora de la película. Miles aceptó, y con ese gesto abrió la puerta a uno de los proyectos que más iba a aportar a su música, a su búsqueda y al jazz en general.
La grabación se realizó la madrugada del 4 de diciembre, en unas pocas horas, y sin música de la que partir. No había progresiones de acordes escritas ni melodía preconcebida alguna. Tan sólo Malle, los músicos y las escenas de la película como referencia. Los temas que conforman la banda sonora surgieron como pequeñas piezas, como partes de temas, como bocetos. Miles sugeriría uno o dos acordes, el grupo ofrecería un robusto soporte rítmico (rayando en algunos casos en la monotonía) y él improvisaría sobre la diminuta estructura armónica, intentando dejarse llevar por las escenas del largometraje. De ese modo Miles obtuvo dos clarísimas conclusiones que iban a marcar todo su trabajo posterior:
1. Era posible crear material de calidad sin apenas preparación previa.
2. No sólo se podía improvisar sin necesidad de una armonía variada, sino que el hecho de tocar sobre un solo acorde obligaba al intérprete a ser mucho más melódico y profundo, excluyendo todo tipo de "trucos" de improvisación derivados de la variedad cordal subyacente, y ofreciendo una cantidad ilimitada de posibilidades.

En base a esta segunda conclusión Miles descubrió una alternativa a los estilos bop y cool predominantes en ese momento. Sus investigaciones inmediatamente posteriores iban a propiciar la aparición de sus discos Milestones y Kind of Blue, y con ellos una nueva forma de entender la música improvisada: el jazz modal. En temas como "Miles" o "So What" el grupo tendría que apañárselas sobre estructuras de cuatro, ocho o más compases sin variación armónica ninguna, viéndose obligados de ese modo a sacar el máximo provecho de sus conocimientos y sus cualidades como intérpretes e improvisadores. Por otro lado, el hecho de llegar al estudio de grabación sin ideas claramente preconcebidas, sin partituras, sin haber ensayado previamente como era costumbre, sedujo tanto a Miles que pasó a formar parte de su "modus operandi" de ahí en adelante, llegando a ser operativa obligada en sus discos de los años 70.
Ascenseur pour L’Echafaud no puede ser calificado de obra maestra. Como toda banda sonora adolece incluso de excesiva densidad cuando se escucha la música aislada de las imágenes a que acompaña. No obstante su valor histórico es fundamental, y es francamente enriquecedor escuchar los primeros solos de Miles sobre las estructuras armónicas que iban a servir de embrión para sus mejores trabajos de los años 60, así como observar la inmensa capacidad de interpretación del trompetista, puesta de manifiesto en anteriores sesiones con su quinteto. Lo que ocurrió en fechas posteriores es ya historia.


Track List:

1. Générique 2. L'Assassinat De Carala 3. Sur L'Autoroute 4. Julien Dans L'Ascenseur 5. Florence Sur Les Champs-Élysées 6. Dîner Au Motel 7. Évasion De Julien 8. Visite Du Vigile
9. Au Bar Du Petit Bac
10. Chez Le Photographe Du Motel
11. Nuit Sur Les Champs-Élysées (Take 1)
12. Nuit Sur Les Champs-Élysées (Take 2)
13. Nuit Sur Les Champs-Élysées (Generique)
14. Nuit Sur Les Champs-Élysées (Florence Sur Les Champs-Elysees)
15. Assassinat (Take 1)
16. Assassinat (Julien Dans L'ascenseur)
17. Assassinat (L'assassinat De Carala)
18. Motel (Diner Au Motel)
19. Final (Take 1)
20. Final (Take 2)
21. Final (Chez le Photographe du Motel)
22. Ascenseur (Evasion De Julien) 23. Le Petit Bal
24. Le Petit Bal (Au Bar du Petit Bac) 25. Séquence Voiture (Take 1) 26. Séquence Voiture (Sur l'Autoroute)

LINK PARA DEGUSTARLO.

Contraseña / Password: carlos


Porgy and Bess (1958)

Textos de Santiago Tadeo Cervera, de www.acidjazzhispano.com.

Porgy & Bess es una adaptación discográfica de la conocida y magistral ópera folk de George Gershwin, con libreto de DuBose Heyward (basado en su novela Porgy, de 1926) y letras de Ira Gershwin. Es una ópera negra (me parece erróneo calificarla como una ópera jazz), un clásico de la cultura estadounidense de comienzos del siglo XX, en la que tiene cabida la lírica propia de la ópera y el jazz de los años veinte. Una obra en la que Gershwin desarrolló brillantemente su personal fusión de la música popular estadounidense y la música clásica europea del XIX. Aunque el compositor manifestó por primera vez su intención de embarcarse en un proyecto de la magnitud de una ópera en 1925, Porgy & Bess no se estrenó hasta 10 años después, el 10 de Octubre, en el Alvin Theatre de Nueva York, obteniendo un discreto éxito de público (apenas si pudo recuperar la inversión) y recibiendo unas críticas que oscilaron entre un comedido entusiasmo y un rechazo absoluto. No obstante, como suele ocurrir con las grandes creaciones que, inicialmente, no gozan del favor de sus contemporáneos, con las sucesivas reposiciones de la ópera, el éxito fue creciendo exponencialmente, hasta que, en 1952, la tercera vez que se volvía a producir, fue un fenómeno de tal magnitud que se mantuvo cuatro años en cartel, emprendiendo triunfales giras por Europa y ganándose la bendición de los presidentes Truman y Eisenhower. Hoy en día está considerada como la más importante y representativa ópera estadounidense.

La trama de la ópera, que expongo sintéticamente, es bastante sencilla. Una noche, en Catfish Row, tras la llegada de Crown y su mujer, Bess, este, durante una pelea, mata a Robbins, por lo que su mujer le dice que escape, que ella ya se las arreglará como pueda. Sporting life ofrece a la mujer trabajo a condición de que se vaya con él a Nueva York, pero ella se niega. Dado que ninguna mujer quiere ocuparse de ella, acude a Porgy, con el que vivirá en perfecta sintonía. Dos detectives de la policía que investigan el crimen acusan arbitrariamente al viejo Peter, que se defiende acusando a Crown, aunque es encarcelado igualmente. Porgy y Bess se casan al tiempo que son informados de que el viejo Peter saldrá pronto de la cárcel. Pero la felicidad no dura mucho porque Crown vuelve a por Bess, de modo que Porgy, que había promedito defenderla, lo mata. Es encarcelado, momento que Sporting life aprovecha para sugerirle a Bess que tenga en cuenta su futuro y coja el primer barco a Nueva York con él, propuesta que vuelve a rechazar. Pasa el tiempo hasta que Porgy sale de la cárcel, enterándose de que Bess se ha ido a Nueva York con Sporting Life. Contento al saber que ella sigue todavía viva, decide embarcarse en el primer barco a Nueva York. Cae el telón.

Esta ópera, como sabemos, ha seducido a millones de espectadores de todo el mundo, pero también a algunos de los mejores jazzmen. En 1957, Verve Records, con la producción de Norman Granz, ya grabó una versión jazzística, en la participaron dos de los más grandes de la historia del jazz: Louis Armstrong y Ella Fitzgerald. Naturalmente, ese álbum, titulado también Porgy & Bess, es una maravilla, así que la prudencia hubiera aconsejado que el mundo del jazz no volviera a tratar de versionar la ópera. Pero claro, hay una excepción, y se llama Miles Davis y Gil Evans. Cuando existe un equipo intérprete-arreglista como ese, todo es posible, porque la suma de sus talentos sólo puede dar lugar a una obra deslumbrante e imperecedera, y exactamente eso es el Porgy & Bess de Davis & Gil Evans.

Los dos genios crearon una versión orquestal, con un estilo, entre cool jazz y sinfonismo europeo, que preludiaba el que, dos años después, se iba a escuchar en la obra maestra Sketches of Spain. Es una reinterpretación enormemente personal, con unos arreglos que difieren notablemente de la partitura original, y que, sobre todo, se diferencia por la interpretación de Miles Davis, que ofrece aquí algunos de los solos más destacables de su carrera. No obstante, es asombroso el respeto que muestran a la ópera compuesta por Gershwin, su capacidad para mentenerse fieles al espiritú y al tono. Mucho debieron de escuchar la versión operística para poder recrearla de manera tan original y respetuosa al mismo tiempo. Ejemplificativa es, en este sentido, la conocida pieza Summertine, con Davis como único protagonista, interpretando la melodía con su lirismo habitual, y con los característicos arreglos de Gil Evans, lo que no impide que capture la esencia de la composición de Gershwin, y eso que falta un componente fundamental: la letra.
Acabo con dos tópicos que son válidos para Porgy & Bess: la música sigue tan vigente como en el momento de su edición; no puede faltar en la discoteca de un amante del jazz.

Formación:
Miles Davis: trompeta.
Gil Evans: arreglos, dirección.
“Philly” Joe Jones: batería.
Cannonball Adderley: saxo alto.
Jimmy Cobb: batería.
Danny Banks: flauta.
Paul Chambers: contrabajo.

Este es el tracklist del CD:

1. Buzzard song.
4:07
2. Bess, you is my woman now. 5:10
3. Gone. 3:37
4. Gone, gone, gone. 2:03
5. Summertime. 3:17
6. Oh bess, oh where’s my Bess. 4:28
7. Prayer (oh doctor Jesus). 4.39
8. Fisherman, strawberry and devil crab. 4:06
9. My man’s gone now. 6:14
10. It ain’t necessarily so. 4:23
11. Here comes de honey man. 1:18
12. I loves you, Porgy. 3:39
13. There’s a boat that’s leaving soon for New York. 3:23
14. I loves you, Porgy (take 1, second version). 4:14
15. Gone (take 4). 3:40

Duración total: 58:43

LINK PARA DEGUSTARLO.

Miles Ahead (1957)

Textos de Santiago Tadeo Cervera, de www.acidjazzhispano.com.

Miles ahead muy posiblemente sea uno de los álbumes menos conocidos de Miles Davis, seguramente porque se ha visto eclipsado por otras obras maestras del trompetista estadounidense, o quizá porque es difícil conocer igual de bien la extensa y brillante discografía del maestro del jazz. No obstante, no sólo es una gran álbum, magistral e imprescindible, sino que es esencial en la historia del jazz, lo que suele calificarse como una obra clave. En cierto modo, se trata de un trabajo histórico, y lo es por varias razones. La más importante es que reunió, después de muchos años, y por primera vez en Columbia Records, a la pareja profesional más talentosa que ha dejado el siglo XX (observad que no me refiero sólo al mundo del jazz). Se trata, evidentemente, de Miles Davis y el arreglista Gil Evans. Este último no es sólo el arreglista más destacado que ha conocido el jazz, sino que es el más idóneo para colaborar con el trompetista. Evans tenía la capacidad de escribir arreglos, tanto para pequeños complejos como para big bands (como es el caso aquí), que se correspondían exactamente con la concepción del jazz que Davis desarrolló como intérprete, improvisador y compositor. La división de jazz de Columbia apostó fuerte para que Miles ahead se hiciera realidad, porque esta fue la primera de las cuatro colaboraciones entre Davis y Evans para el sello, ocho años después del clásico Birth of the cool (que, finalmente, salió a la venta en 1957). En una época en la que las Big Bands no atravesaban precisamente su mejor momento de popularidad, en la grabación participó un conjunto de 19 músicos, algo muy arriesgado desde el punto de vista económico, máxime sabiendo que el trompetista todavía tenía contrato con Prestige (de modo que este disco no podría ser editado hasta dos años después). Pero no les pudo salir mejor la inversión, porque el resultado es un clásico inmortal que se va a seguir vendiendo durante siglos.

Miles ahead no es sólo el inicio de una colaboración que ha dado algunos de los mejores discos del jazz (véase, especialmente, Sketches of Spain), sino que es una de las cumbres del cool jazz, la corriente que Davis (con la inestimable colaboración de Evans) creó a finales de los 40. Es también una lección de escritura para big bands: el trabajo de Gil Evans es magistral, incorporando elementos de la música clásica y de maestros que le precedieron y que sentaron las bases de los arreglos para big bands (como Duke Ellington). La alternancia de solos y fragmentos orquestales es sencillamente perfecta, por eso la interpretación de Davis en ningún momento se ve solapada por una big band que, naturalmente, incluía una numerosa sección de vientos. El primer tema, Springsville, y el último, I don’t wanna be kissed (by anyone but you), son dos temas preñados de swing que contagian alegría y optimismo, pero entre uno y otro escuchamos sobresalientes baladas, como The maids of Cadiz, Miles ahead y Blues for Pablo.

Esta edición de Miles ahead, excelentemente remasterizada, incluye cuatro temas que no figuraban en la versión original (los cuatro últimos). Son tomas que fueron descartadas, pero de indudable interés y calidad.

Formación:
Miles Davis: trompeta.
Gil Evans: dirección y arreglos.
Paul Chambers: contrabajo.
Danny Bank: clarinete bajo.
Art Taylor: batería.
Edwin Caine: flauta y trompeta.
Romeo Penque: flauta y trompeta.
Sid Cooper: flauta y trompeta.
Wynton Kelly: piano.
Lee Konitz: saxo alto.
Frank Rehak: trombón.
Jimmy Cleveland: trombón.
Joseph Bernnett: trombón.
Tom Mitchell: trombón bajo.
Bernie Glow: trompeta.
Ernie Royal: trompeta.
James Jordan: trompeta.
John Carisi: trompeta.
Louis R. Mucci: trompeta.
Bill Barber: tuba.
Teo Macero: producción.
George Avakian: producción.

Este es el tracklist del CD:

1. Springsville.
3:27
2. The maids of Cadiz. 3:53
3. The duke. 3:35
4. My ship. 4:28
5. Miles ahead. 3:29
6. Blues for Pablo. 5:18
7. New rhumba: Medley. 4:37
8. The meaning of the blues. 2:48
9. Lament. 2:15
10. I don’t wanna be kissed (by anyone but you). 3:05
11. Springsville (remake take 7). 3:14
12. Blues for Pablo (take 1). 3:28
13. Medley (rehearsal): The meaning of the blues/Lament. 5:08
14. I don’t wanna be kissed (By anyone but you). 3:12

Duración total: 52:12

LINK PARA DEGUSTARLO.

Black Beauty: Miles Davis at Fillmore West (1970)

Textos de Santiago Tadeo Cervera, de www.acidjazzhispano.com.

Aunque no se editó hasta 1977, los temas incluidos en Black beauty: Miles Davis at Filmore West fueron grabados el 10 de Abril de 1970. Por si no todos sois grandes conocedores de la cronología de Miles Davis, preciso que corresponde a la etapa inmediatamente posterior a las deslumbrantes obras Bitches brew e In a silent way, dos hitos del jazz fusión y, concretamente, del jazz-rock. Fue grabado también justo después del revelador A tribute to Jack Johnson, disco que posiblemente quede como una de las más logradas interpretaciones de rock por una banda jazzística. Sabido esto, ya no resultará tan impactante el sonido de esta edición. La diferencia entre una grabación en directo y otra de estudio es mínima en el caso de Miles Davis, porque en ambos casos tenemos a toda la banda improvisando junta, pero la libertad del escenario acentúa el componente experimental, lo que provoca que el sonido sea más innovador, visionario incluso, pero también tremendamente abstracto. Black beauty: Miles Davis at Filmore West no es, por tanto, un disco indicado para los que quieran descubrir la discografía del trompetista estadounidense, ni siquiera para los que únicamente estén interesados en la etapa eléctrica. Ahora bien, una vez pasado el comprensible desconcierto que provoca durante las primeras escuchas, una prolongada exposición a la música cósmica de este sexteto desvela su belleza y, también, su carga revolucionaria, pero no su secreto. Como bien señala el excelente crítico Thom Jurek, “este es un excitante documento de una banda tratando de controlar el poder de una música que no entendían completamente todavía”. No sólo no la comprendían los excelentes músicos que la interpretan (bueno, Miles Davis posiblemente sí), sino que, pasadas varias décadas, todavía es complejo sacar conclusiones sobre su creación. No se trata de una desesperada búsqueda de estructuras, temas melódicos, patrones rítmicos o cualquier otro elemento de la música clásica o del jazz tradicional, porque está claro que no los vamos a encontrar. Bastaría con descubrir un aspecto, por mínimo que sea, que permita vislumbrar el misterio de la música de Miles Davis de finales de los 60 y principios de los 70. No sé qué parte del universo metió ahí, pero su propuesta sigue sonando radicalmente distinta de cualquier otra.

Créditos:
Miles Davis: trompeta.
Steve Grossman: saxo soprano.
Chick Corea: piano eléctrico.
Dave Holland: bajo eléctrico.
Jack DeJohnette: batería.
Airto Moreira: percusión.

Este es el tracklist del CD:

Disco 1:
1. Directions. 10:46
2. Miles runs the voodoo down. 12:22
3. Willie Nelson. 6:23
4. I fall in love too easily. 1:35
5. Sanctuary. 4:01
6. It’s about that time. 9:59

Disco 2:
1. Bitches brew. 12:53
2. Masqualero. 9:07
3. Spanish key/ the theme. 12:14

Duración total: 1:19:20

LINK AL DISCO 1

LINK AL DISCO 2

A TRIBUTE TO JACK JOHNSON. (1970)

Textos de Santiago Tadeo Cervera, de www.acidjazzhispano.com

Jamás había tenido que escuchar tantas veces un disco antes de ponerme a escribir la crítica. Incluso he llegado a temer que sería incapaz de escribir una sola línea a propósito de A tribute to Jack Johnson. Sin embargo, ya veis que me he lanzado sin red hacia la página en blanco y me he puesto a teclear este texto que, vosotros, queridos lectores y amantes de Miles Davis, tenéis la amabilidad de leer. Sucede que este es uno de los álbumes más excitantes, complejos y fascinantes del trompetista, y ya sabéis lo que eso significa. También es, aunque sobre esto no hay consenso, uno de los más significativos de su carrera, de los que ejemplifican el orgullo que sentía por ser negro unido a su lucha por la igualdad. No olvidemos que Miles Davis, ante todo, quería ser escuchado por los negros (las carátulas de varios de sus LPs lo dejan claro), por mucho que supiera que la mayor parte de sus ingresos provenían de sus muchos admiradores blancos. Por eso quiso homenajear al boxeador Jack Johnson, el primer negro en ganar el campeonato mundial de los pesos pesados. Considerado el mejor boxeador de su generación, posiblemente fue uno de los afro-americanos más populares de la época y un ejemplo para todos. Esto resulta chocante en un momento en el que los boxeadores prácticamente sólo son noticia por sus delitos y difícilmente pueden ser modelos de algo, pero que un negro batiera a un blanco equivalía a toda una revolución social, una demostración de que los negros no eran inferiores físicamente lo que, naturalmente, debía extrapolarse a otros ámbitos.

En A tribute to Jack Johnson, Miles Davis, además de cumplir su promesa de crear la mejor banda de rock de la historia, propone la perfecta banda sonora para uno de los históricos combates del boxeador. Para eso, se subió al ring con algunos de los más ágiles púgiles que llevaba años entrenando. Los primeros en iniciar la pelea son John McLaughlin y Billy Cobham, vigilados de cerca por el árbitro Michael Henderson. También llega Herbie Hancock que, al ver movimiento, decide unirse y, armado con un hammond, comienza a acechar. Pero entonces se produce lo que todo el mundo estaba esperando, el ataque de Miles Davis, que lanza un derechazo en forma de deslumbrante solo, funky como el que más. Finalmente, también Steve Grossman se une a la batalla musical. Así es como crean una música que trata de reproducir la velocidad y la fuerza de un combate entre dos pesos pesados, y desde luego que lo logran. Y por si algo no queda dicho en el ring, el entrenador Teo Macero lo afina en el trabajo posterior de gimnasio/estudio. Pero ese sólo es el primer asalto, queda el segundo, Yesternow, y hay muchas posibilidades de que nos dejen kao.


Créditos:
Miles Davis: trompeta.
Steve Grossman: saxo soprano.
Herbie Hancock: órgano.
John McLaughlin: guitarra eléctrica.
Michael Henderson: bajo eléctrico.
Billy Cobham: batería.
Jack DeJohnette: batería.
Chick Corea: órgano.
Bennie Maupin: saxo.
Dave Holland: contrabajo.
Sonny Sharrock: guitarra eléctrica.

Este es el tracklist del CD:

1.
Right off. 26:53
2. Yesternow. 25:34

Duración total: 52:27

LINK PARA DEGUSTARLO.

 

MILES DAVIS. ACTUALIDAD / NOTICIAS.

Loading...